Sueño y Descanso

Dificultades con el sueño y el descanso

Dormir bien es algo que damos por hecho… hasta que empezamos a tener problemas para hacerlo.
Hay épocas en las que cuesta conciliar el sueño, otras en las que nos despertamos varias veces por la noche, o en las que, aunque durmamos muchas horas, sentimos que no hemos descansado. Y cuando esto se mantiene en el tiempo, afecta a casi todo: al estado de ánimo, la concentración, la memoria, e incluso a la forma en que nos relacionamos con los demás.

Las dificultades del sueño son mucho más comunes de lo que parecen. Pueden aparecer en momentos de estrés, tras una pérdida, durante un cambio vital o sin una causa clara. Lo importante es entender que no son un simple problema físico, sino que el descanso está profundamente ligado a lo emocional. Cuando la mente no puede parar o el cuerpo sigue en estado de alerta, el sueño no llega, o llega de manera superficial.

En consulta vemos a menudo que las personas intentan “forzar” el sueño, controlarlo, o buscar trucos rápidos. Pero dormir no se consigue a base de esfuerzo. Se consigue reaprendiendo a relajarse, entendiendo lo que está ocurriendo por dentro y dando espacio a que el cuerpo recupere su ritmo natural.

En nuestro gabinete abordamos las dificultades del sueño desde una perspectiva integral: teniendo en cuenta los hábitos, las emociones y el contexto vital de cada persona. El objetivo no es solo dormir más horas, sino volver a descansar de verdad, física y mentalmente.

Mujer abrazando desconsolada su almohada
Persona tumbada boca abajo sobre la cama, con los ojos abiertos y expresión de cansancio, reflejando agotamiento físico y mental asociado a la falta de sueño reparador
Cama deshecha en una habitación oscura con una lámpara encendida, evocando noches de insomnio, despertares prolongados y sensación de descanso interrumpido
Terapia sueño y descanso

Dormir mal rara vez tiene una sola causa. El sueño está profundamente conectado con el cuerpo, la mente y el modo en que vivimos cada día. Por eso, los problemas de descanso suelen aparecer en momentos donde algo cambia: cuando estamos más preocupados, más exigidos o emocionalmente removidos.

A veces el cuerpo lo nota antes que nosotros: cuesta desconectar, nos despertamos a media noche o abrimos los ojos mucho antes de que suene el despertador. Entender por qué y cuándo empieza a alterarse el sueño es el primer paso para poder recuperarlo.

En la mayoría de los casos, los problemas de sueño surgen de una combinación de factores. Por eso, en terapia no se busca una única explicación, sino comprender qué está ocurriendo en tu vida, en tu cuerpo y en tu mente para que el descanso se haya visto afectado.

Dormir bien no depende solo de “cerrar los ojos”. Depende de cómo estás, de lo que piensas, de lo que sientes y de cómo te relacionas con el descanso. Y en ese punto, el trabajo psicológico puede ayudarte a recuperar algo tan esencial como dormir con tranquilidad.

Cuándo y Por qué aparecen problemas de sueño y descanso

  • El sueño es muy sensible a cómo nos sentimos.
    Situaciones de estrés, ansiedad o preocupación constante activan el sistema nervioso y mantienen el cuerpo en alerta, incluso cuando intentamos relajarnos. No siempre se trata de “darle demasiadas vueltas”, sino de que el cuerpo no encuentra la señal de seguridad para descansar.

    Los problemas de sueño también suelen aparecer en etapas de cambio o incertidumbre: una pérdida, una ruptura, un nuevo trabajo, una mudanza, una enfermedad o un proceso de duelo. Incluso cuando creemos haber “superado” algo, el descanso puede seguir reflejando el impacto emocional.

    La tristeza, el desánimo o la depresión también modifican el patrón del sueño: algunas personas duermen más horas pero sin descanso real; otras apenas logran dormir. En ambos casos, el sueño se convierte en un espejo del estado emocional.

  • Los hábitos del día a día también influyen más de lo que parece.
    Horarios irregulares, uso prolongado de pantallas, trabajo por turnos, exceso de cafeína o alcohol, o simplemente la falta de una rutina de desconexión antes de dormir pueden alterar el ritmo natural del cuerpo.

    Estos factores suelen mantener el problema, incluso cuando el origen fue otro (por ejemplo, una etapa de estrés). Por eso, en terapia se trabajan tanto las causas emocionales como los hábitos que sostienen el insomnio.

  • El sueño también se ve afectado por aspectos corporales.
    El dolor crónico, los cambios hormonales (como en la menopausia o el embarazo) o ciertos medicamentos pueden interferir con la conciliación o la continuidad del sueño.

    A veces aparecen trastornos específicos del sueño, como la apnea, jactacio capitis o el síndrome de piernas inquietas, que conviene evaluar junto con un especialista médico.

  • Con el tiempo, muchas personas desarrollan una relación tensa con el propio sueño.
    Tras varias noches sin descansar bien, surge el miedo a que vuelva a pasar. Esa preocupación activa la mente justo cuando debería apagarse, y la cama deja de asociarse con descanso para convertirse en un lugar de esfuerzo.

    Este ciclo de “cuanto más quiero dormir, menos puedo” es muy común.


Dificultades relacionadas

De origen psicológico o emocional

❇️ Insomnio: dificultad para conciliar o mantener el sueño, o despertarse demasiado temprano.

❇️ Sueño no reparador: duermes “cantidad” pero no mejoras el cansancio.

❇️ Somnolencia diurna excesiva: te duermes durante el día o te cuesta mantener la atención.

❇️ Pesadillas y sueños angustiantes.

❇️ Desajustes del ritmo circadiano: trabajar a turnos, jet-lag social o cambios en horarios.

❇️ Ansiedad anticipatoria: miedo a no dormir que, paradójicamente, impide el sueño.

De origen físico o neurológico

Algunas alteraciones del sueño tienen un componente más biológico que psicológico. En estos casos, la colaboración con profesionales médicos es clave, pero el acompañamiento psicológico también puede ayudar a gestionar la ansiedad o las consecuencias del mal descanso.

❇️ Apnea del sueño
Interrupciones repetidas de la respiración durante la noche, que provocan ronquidos fuertes, microdespertares y una sensación de cansancio persistente.

❇️ Síndrome de piernas inquietas
Necesidad de mover las piernas al acostarse, a menudo acompañada de una sensación de hormigueo o incomodidad que impide conciliar el sueño con normalidad.

❇️ Jactatio capitis nocturna (movimientos rítmicos del sueño)
Movimientos repetitivos de la cabeza o el cuerpo durante el sueño. Aunque suele ser más común en la infancia, en algunos casos persiste en la edad adulta y puede interferir con el descanso.


Quién te va a acompañar

Nuestro equipo está formado por psicólogas sanitarias colegiadas en el Colegio Oficial de Psicología y con formación en terapia para problemáticas relacionadas con el sueño y descanso.

Si quieres conocer más sobre cada profesional y su forma de acompañar, puedes visitar la sección Sobre Nosotras, donde compartimos nuestras trayectorias y áreas de especialización.

Irati, psicóloga del equipo Leizea en Bilbao y Online
Leire, psicóloga del equipo Leizea en Bilbao y Online

1250+ Personas atendidas

Áreas generales que tratamos en la terapia de sueño y descanso


Dificultad para conciliar o mantener el sueño


Despertares nocturnos o tempranos


Insomnio


Ritmos circadianos alterados (turnos laborales, jet lag)


Higiene del sueño deficiente


Insomnio crónico asociado a depresión o estrés


Pesadillas o terrores nocturnos (en contexto traumático)


Y más…

detalle de la cortina de uno de los despachos de psicología leizea entrando algo del sol a través
vista de uno de los pasillos de la oficina de psicólogos leizea

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